|
Guitar Hero, pero sobre todo su segunda entrega Guitar Hero II, fue un éxito mundial que arrasó en las listas de ventas de videojuegos. No es que los juegos musicales sean precisamente algo novedoso (existen desde hace más de una década), pero Guitar Hero consiguió conectar con todo un grupo de jugadores, que jamás habían tocado una videoconsola, ofreciendo la posibilidad de cumplir el sueño frustrado de media humanidad, tocar la guitarra.
Guitar Hero era y es un juego redondo. Fácil de asimilar al principio, pero extremadamente exigente al final. Y una de las cosas más importantes, gracias al periférico y al sistema de juego, es que te hace sentir como un guitarrista de verdad.
A partir de Guitar Hero II los juegos musicales se pusieron más de moda que nunca. La tercera entrega no hizo más que confirmar el éxito engendrado hace apenas un par de años, pero la competencia es dura y en ese momento Rock Band se dio a conocer. ¿Cómo podía competir Guitar Hero, donde solo se toca un instrumento, con un juego donde participa dos guitarras, una batería y un micro? Fácil. Anunciando Guitar Hero World Tour.
El nuevo Guitar Hero Antes de continuar hay que aclarar el baile de distribuidoras y desarrolladoras que ha habido en este asunto. Guitar Hero fue creado por Harmonix y distribuido por Activision. Después de Guitar Hero II, Harmonix cambió de distribuidora y se pasó a Electronic Arts para crear Rock Band y Rock Band 2. Activision por su parte ofreció a RedOctane el desarrollo de Guitar Hero III y, después del éxito de Rock Band, el nuevo Guitar Hero World Tour.
Aclarado este punto podemos continuar. Rock Band es el competidor directo de World Tour, pero la versión Guitar Hero ofrece interesantes novedades que pueden desequilibrar la balanza hacia el juego de RedOctane. Partiendo de la misma base de Rock Band, este es un juego más maduro conceptualmente y se nota en todos los apartados, comenzando por los periféricos.
Tanto Rock Band como World Tour sorprenden en una cosa. Los periféricos. Son muchos, son grandes y ocupan espacio. Pero son imprescindibles para jugar. La idea de estos periféricos es ofrecer un control parecido al instrumento real, pero sin perder nunca de vista que esto es un videojuego. Comencemos por la batería.
|