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Final Fantasy XII tiene muchas de las características de los anteriores juegos de la saga: una historia épica, un sistema de combate único y sobre todo una gran calidad en el aspecto visual. Sin embargo, no todo es bonito en Final Fantasy XII, como veremos en este artículo, este nuevo Final Fantasy es el primero que se sale del estándar propio de la saga y se centra en otro tipo de público. El resultado es un magnífico juego, pero extraño para los mayores seguidores de la saga. ¿Por qué? Sencillo, tenemos que mirar atrás, a hace casi un año y medio, cuando Microsoft anuncia por sorpresa que se ha hecho con los servicios de bastantes de los idearios de la serie. Esto significa que Final Fantasy XII ofrece algunos cambios importantes. Pero centrémonos en la historia y en Final Fantasy XII, una historia que sólo podemos denominar como épica. Una historia épica La acción de este nuevo Final Fantasy transcurre en un mundo llamado Ivalice, formado por los continentes de Valendia, Ordalia y Kerwon, cada uno de los cuales disfruta de una abundante vegetación y unas condiciones climáticas capaces de albergar gran variedad de formas de vida. Son muchas las diferentes culturas y razas de humanoides que consideran Ivalice su hogar, pero sin duda la raza más influyente es la de los humes, alrededor de cuya civilización giran la mayoría de los acontecimientos de este mundo. Todas las formas de vida, el clima e incluso la mismísima tierra de Ivalice se encuentran bajo la influencia de una energía natural llamada “niebla”. Dicho elemento no sólo proporciona energía a la gran mayoría de artefactos tecnológicos de Ivalice, sino que también hace posible la existencia de la magia. Al contrario que los hechiceros, capaces de absorber directamente la niebla presente en su entorno, la tecnología hume depende de la niebla extraída de la magicita, una gema conocida por contener una alta concentración de esta energía en su estado cristalino. La cantidad de niebla necesaria para llevar a cabo una acción depende de la magnitud de la misma, por lo que resulta lógico que en Ivalice la magicita rica en niebla sea la más codiciada. De hecho, la influencia de este mineral sobre los acontecimientos políticos de Ivalice es incalculable. Arcadia, cuya capital es Arcadis, es la nación más poderosa de Valendia. Originariamente era una república gobernada por un senado, pero hace 200 años se convirtió en un imperio tras un alzamiento militar. Tras el cambio de gobierno, Arcadia se lanzó a la invasión de las tierras fronterizas y pronto se convirtió en la mayor potencia de Ivalice. Aunque antiguamente el emperador era elegido entre los miembros del ejército, una purga de altos cargos militares llevada a cabo por la influyente Casa Solidor permitió que ésta tomara las riendas del Imperio. Su soberanía se mantiene en la actualidad. Arcadis, la capital del imperio, es una meca del saber en la que se concentran gran parte de los conocimientos y la tecnología de Ivalice. Es esta abundancia de información, y no la riqueza de recursos naturales, lo que constituye el poderío de Arcadia y lo que dota a su ejército de una ventaja tecnológica incluso sobre su gran rival: Rozaria, el imperio situado al oeste. La sangrienta invasión arcadiana del reino de Nabradia y la posterior ocupación de Dalmasca forman parte de la campaña diseñada por el emperador Gramis Gana Solidor para conseguir el control de Ivalice, y terminar así con siglos de estancamiento con el imperio rozariano. Dalmasca, y su capital Rabanasta, lugar donde comienza todo, es un pequeño reino que abarca la Península Galteana, con la ciudad de Rabanasta en su centro. Aunque sus territorios son pequeños, su posición clave como punto de unión de tres continentes (Valendia, Ordalia y Kerwon) hizo que floreciera como próspero núcleo comercial. Fue fundada hace 700 años, y desde entonces muchos han sido los ejércitos que han querido conquistarla por su riqueza cultural y su importancia estratégica. Tras ser derrotada por Arcadia en la invasión del año 704, el rey Raminas se vio obligado a firmar la paz con sus conquistadores, pero fue asesinado antes de que pudiera sellar el acuerdo, supuestamente por uno de sus súbditos. Cuando se anunció que su única heredera, Ashelia B'nargin Dalmasca, se había quitado la vida, Dalmasca pasó a quedar directamente bajo control del Imperio. Tras la derrota y la ocupación de Rabanasta, muchos de los habitantes de la parte alta de la ciudad fueron trasladados al Barrio Bajo, un laberinto de oscuros pasajes y estancias utilizado antiguamente por los mercaderes de la ciudad para almacenar sus mercancías. En la increíble presentación de Final Fantasy XII veremos como cuando apenas recitados los votos nupciales, la felicidad por el enlace matrimonial entre el príncipe Rasler Heios de Nabradia y la princesa Ashelia B’nargin de Dalmasca se transformó en horror tras conocerse la noticia de que Arcadia había iniciado la invasión del reino de Nabradia. Esta operación no era sino el primer paso de la invasión arcadiana de Rozaria, el imperio del oeste. Con Nabradia reducida a cenizas, parecía inevitable que Dalmasca acabara corriendo la misma suerte a manos del Imperio. La derrota de Dalmasca ante la máquina de guerra arcadiana marcó el comienzo de una época oscura e incierta para sus gentes. Sin embargo, este trágico acontecimiento acabaría reuniendo a los futuros liberadores en una imprevisible cadena de acontecimientos. Una vez en el Imperio Arcadiano, los liberadores de Dalmasca debían enfrentarse a un adversario cuyo poder no tenía parangón. A sabiendas de que declarar una guerra abierta no serviría para nada, los héroes buscaron por toda Ivalice un poder que les permitiera enfrentarse a lo imposible, un poder que les permitiera cambiar el mundo. ¿Estás preparado para ese desafío? Exploración y sistema de combate El desafío de Final Fantasy XII es importante y, de hecho, estamos ante uno de los juegos más extensos del mercado. La estética es excesivamente similar a la Final Fantasy X y, la verdad, muchos de los modelos que veremos en el juego se parecen a anteriores personajes de la serie. Dejando aparte la originalidad del juego, vamos a descubrir muy pronto que Final Fantasy XII cambia bastantes cosas en realidad. El sistema de exploración es muy, muy similar al de otros Final Fantasy y el terreno a explorar es realmente espectacular, aparte de que, como siempre, visualmente es todo un espectáculo. Pero lo mejor, para algunos, lo peor para otros de este nuevo Final Fantasy es, precisamente, su nuevo sistema de batallas. Este nuevo y revolucionario sistema se llama Batalla en Dimensión Activa (ADB), que combina la facilidad de un sistema de turnos con la emoción del combate en tiempo real. El sistema ADB elimina la barrera entre la exploración y la batalla. Los combates ya no se realizan dentro de un ambiente cerrado. Ahora, las mismas zonas que los personajes recorren durante sus travesías se convierten en el campo de batalla. Las características del terreno, la ubicación de los combatientes y los obstáculos tienen influencia sobre el desarrollo del combate. Además, se ven a los enemigos antes de enfrentarte a ellos, de modo que tienes la oportunidad de evitar combates innecesarios, y sobre todo, con enemigos más fuertes que tú. Al ser un sistema casi en tiempo real, se introducen algunos cambios para tus compañeros, ya que ahora no los controlas directamente (no hay pausas) sino que luchan a tu lado, como si de Baldur’s Gate se tratase. Para ello, se han creado los Gambits. ¿Qué son los gambits? Básicamente, son instrucciones programables mediante las cuales los personajes realizan automáticamente ciertas acciones durante la batalla o fuera de ella. Este sistema te permite asignar hasta doce instrucciones ordenadas según su nivel de prioridad a cada miembro del grupo, dotándoles de este modo de autonomía durante el combate sin que el jugador tenga que intervenir. Por ejemplo, si queremos que un personaje actúe como curandero, le programaremos que lance automáticamente el hechizo Cura cada vez que la VIT de un aliado descienda por debajo del nivel elegido. No obstante, aunque escojamos con cuidado los gambits, siempre habrá circunstancias (especialmente los combates contra jefes) en las que nada podrá sustituir a la habilidad del jugador. Llegado este caso, podrás anular las acciones controladas por algunos gambits o simplemente cancelarlos todos. El sistema de gambits permite a tus personajes disfrutar de unos niveles de autonomía nunca vistos. Con un poco de estrategia y planificación, pronto podrás convertir a tu grupo en una temible máquina de combate. Aunque, como siempre, hay otro punto en el que nos tenemos que fijar en todo juego de rol, el tablero de evolución que en este caso se llama licencias. El Tablero de licencias El desarrollo de los personajes de Final Fantasy XII depende en gran medida de la adquisición de “licencias”. Las licencias son necesarias para utilizar armas y piezas de protección, aprender hechizos y técnicas, y elevar la capacidad de los personajes. Las licencias pueden obtenerse en el “tablero de licencias”, la representación visual del desarrollo de cada personaje. Puedes elegir libremente las licencias que otorgarás a cada personaje, aunque para poder comprarlas deberás poseer suficientes “puntos de licencia” (LP), que se adquieren al derrotar enemigos. Hay varias categorías de licencias, y al obtener una licencia (mediante el consumo de PL) se abren y quedan disponibles otras licencias adyacentes. Estas nuevas licencias a menudo serán más potentes que las anteriores y al adquirirlas formando una secuencia, podrás crear personajes que se adapten a tus necesidades. De aquí salen también las sublimaciones que son espectaculares ataques especiales característicos de cada personaje del grupo que se obtienen a través de las licencias. Al lanzar una sublimación, la pantalla entra en el modo de sublimación, durante el cual es posible encadenar ataques sucesivos para obtener efectos más devastadores. Eso sí, hay que tener cuidado, porque las denominadas licencias sólo te dan el poder de usar esos objetos o hechizos, pero no te permiten usarlos realmente. Para ello tendremos que ir a una tienda ya sea de magia o de combate para comprar el hechizo final. Una complejidad sorprendente. Un sistema que no gustará a todos La combinación de estos dos sistemas nos ha parecido fascinante, sobre todo el tema de las licencias, que le da un toque a Final Fantasy XII realmente atractivo, sin embargo el nuevo sistema de combate nos ha parecido sorprendente y, con conocimiento de causa, sabemos que va a disgustar a bastantes usuarios. El hecho de cambiar el habitual sistema netamente japonés de encuentros aleatorios por uno más propio de los juegos de rol americanos consigue que muchos seguidores de la serie se sientan ligeramente decepcionados. Esto no quiere decir que el sistema sea malo, pero sí que es cierto que esta diferencia va a marcar definitivamente la serie, sobre todo, porque por lo visto en vídeos, también Final Fantasy XIII será así. El arte en el videojuego Final Fantasy XII se merece una mención aparte en el apartado gráfico. Dejando aparte si tiene un diseño parecido a otros juegos o no, hay que decir que es absolutamente impresionante a nivel gráfico. Las escenas cinemáticas son IMPRESIONANTES, con mayúsculas, pero lo mejor no es eso, es que el juego lleva hasta sus límites a la PS2, ofreciendo a los jugadores un título realmente fuera de lo común en este sentido. No sólo eso, sino que veremos como tanto los decorados ofrecen un detalle minucioso e imaginativo, pero lo mejor del tema ambiental es la cámara, capaz de escoger en todo momento la mejor perspectiva. Efectos visuales y modelos de personajes siguen la estética de los últimos Final Fantasy (X y X-2), aunque con algunos efectos sorprendentes en las magias. El cambio de sistema de combate también ha tenido una gran influencia en el diseño de la interfaz, mucho más abierta y sin casi opciones en pantalla, lo cual nos permite disfrutar de casi una película. ¿Y el sonido? La banda sonora está a la altura de una producción como está y las voces son absolutamente increíbles en cuanto a entonación e interpretación. Eso sí, no han sido dobladas al castellano, aunque el juego tiene una buena subtitulación. Nuestra opinión Última entrega de la serie Final Fantasy en PS2, ya que Final Fantasy XIII será para PS3 y primera en la que están otros realizadores. El resultado es un juego sobresaliente en cuanto a argumento, sistema de combate y diseño de personajes, pero… Pero es un juego que a muchos seguidores de Final Fantasy y del rol japonés va a decepcionar, y bastante. Si este juego no tuviese el lastre del nombre Final Fantasy seguramente estaríamos ante un juego casi de 10, porque tiene todos los elementos del mismo. Sin embargo, el nombre Final Fantasy ofrece algunas cosas a respetar. Somos partidarios de renovaciones de la saga, pero este nuevo Final Fantasy tiene de este título los Chocobos y un argumento bastante elaborado, sí, pero que tardaremos en darnos cuenta que es Final Fantasy, porque las verdaderas opciones están muy avanzadas. Aún así, un juego que es compra imprescindible en PS2, porque es difícil encontrar un juego más completo. Lo mejor Gráficos, sonido, historia, cinemática. Lo peor El brusco cambio de sistema de combate.
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