Esta tercera versión ofrece algunos nuevos modos de juego y un modo arcade curioso, entre otras opciones, pero también ofrece un sistema de combate muy refinado y sobre todo jugable. La lucha con armas está de enhorabuena.
A la búsqueda de la espada de almas En todo Soul Calibur, el argumento suele ser el mismo, la lucha entre el bien y el mal por dos espadas únicas, La Soul Calibur y la Soul Edge son la encarnación del bien y del mal respectivamente y, por supuesto, un arma temible que buscan los mejores guerreros del mundo.
Este sigue siendo el argumento de todo el título, pero en el caso de esta tercera entrega se ha optado por cambios en los modos de juego. Tenemos un modo para un jugador más extenso, un modo estratégico que aunque es curioso, es mejor que Namco lo mejore, porque acaba siendo bastante aburrido. Otros modos que ya conocemos nos llevan a un combate contra amigos o a ver las escenas cinemáticas –impagable la presentación- o algunos de los artwork que incluye el juego. Sin duda, el modo estratégico es original, no lo vamos a negar. Básicamente tenemos que crear un personaje con algunos aspectos predefinidos. A partir de ahí debemos librar diferentes batallas. Para ello iremos conquistando bases o teniendo encuentros aleatorios. Estos siempre acaban siendo combates de mayor o menos dificultad y en los que obtendremos nuevos objetos, dinero y armas. Además, también mejorarán nuestras estadísticas, algo necesario para los últimos combates.
Sin embargo, el modo que más nos ha sorprendido es el modo para un jugador “normal”. Hasta ahora, y esto pasa en casi todos los juegos de lucha, teníamos una serie de combates que en el mejor de los casos nos podíamos encontrar con alguna escena cinemática de gran calidad. Estas características son típicas de las máquinas recreativas y se suplen en consola con modos adicionales. Sin embargo en Soul Calibur III el modo de un jugador es completamente diferente. En este caso se cuenta la historia de manera pormenorizada y en algunos niveles tendremos que decidir que dirección tomar, algo completamente nuevo en este tipo de juegos.
Por si esto no fuera suficiente, también nos encontraremos con encuentros aleatorios –algunos con enemigos como gigantes- y con algún tipo de sorpresa que deberemos evitar, lo que da al modo un jugador una mayor variedad que hasta ahora ningún juego de lucha tenía. El combate: Puro Soul Calibur Sea cual sea el modo de juego que queramos escoger, acabaremos en la arena. Al igual que Virtua Fighter, aquí hay un límite en la arena, lo que significa que nos podemos encontrar con un RingOut. El combate en Soul Calibur sigue siendo, afortunadamente, el mismo. Intenso, lleno de adrenalina y combates tan rápidos que apenas nos daremos cuenta.
Cada combate es una lucha sin cuartel y en el caso de esta tercera entrega se han mejorado dos aspectos muy importantes: por un lado la carga de los niveles, bastante más rápida que en ocasiones anteriores, algo realmente de agradecer porque era una de las pegas de la anterior entrega. Por otro lado los nuevos personajes aportan novedades a la lucha, sobre todo la que lleva aros de gimnasta como arma. La variedad de este personaje es enorme, y podremos disfrutar de momentos realmente estelares.
La otra mejora que hemos notado –y de que manera- es la IA de los contrarios. Incluso en las dificultades más bajas del juego el nivel demostrado por nuestro contrincante es fabuloso, con lo que los grandes aficionados de este género disfrutarán durante horas de impresionantes combates. Por otro lado, el control de Soul Calibur sigue ofreciendo una calidad inmejorable. Control excelente y respuesta inmediata son las dos principales características del juego de Namco y que consigue enganchar en todo momento.
Gráficos y sonido Todos sabemos que la PS2 ya está ofreciendo toda la potencia que puede, pero hay veces que nos hace dudar Sony y otras compañías. Soul Calibur III ofrece una gran calidad gráfica tanto en escenarios como en personajes y animaciones. Namco, al igual que con la última versión de Tekken ofrece unos escenarios de grandes dimensiones y detalle. Además con efectos aleatorios que creíamos que no era capaz de mover con fluidez la PS2 y lo hace perfectamente.
Mención aparte merecen los personajes del juego. Aparte de ofrecer un modelado de detalle impresionante (comprobamos las diferencias entre Taki de Soul Calibur II y Soul Calibur III y las diferencias eran abismales) el juego es capaz de ofrecer una animación absolutamente fluida y de gran detalle, algo que pocos juegos pueden decir. En cuanto al sonido, las voces son adecuadas (en inglés) pero se quedan pequeñas ante la calidad de la BSO del juego, unas de las características más loables de todo Soul Calibur. Composiciones vistas en anteriores entregas y algunas nuevas son capaces de ofrecer una de las mejores Bandas Sonoras de videojuego que hemos escuchado.
Nuestra opinión Es posible que podamos decir que Soul Calibur III no es muy original, que aporta pocos cambios, pero lo que está claro es que sigue siendo uno de los mejores juegos de lucha de consola y que los pocos cambios realizados consiguen alargar la vida del juego, sobre todo para un jugador. Aparte, destacar la BSO –impresionante, como siempre- y el motor gráfico que demuestra que a la PS2 aún le queda cuerda para rato.
Lo mejor Soul Calibur en estado puro. Sonido, gráficos. Lo peor Comienza a ser difícil innovar.
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