Hay bastantes juegos de espionaje en el mercado, pero realmente ha quedado reducido a dos títulos y dos personajes: Snake y Fisher. Estos dos personajes son ahora el centro del espionaje virtual.
Siempre ha habido diferencia entre ellos. Mientras Fisher y los juegos de Ubi Soft ofrecen a los usuarios un mayor realismo y tensión, con historias relacionadas con la realidad pero en ocasiones muy frías, los juegos de Konami ofrecen algo menos de realismo, pero historias dignas de recordarse. Snake Eater es algo diferente dentro de la serie Snake. Primero por ser el último de PS2 y segundo porque vuelve atrás en el tiempo, a los años 60
El primer Snake El nuevo Metal Gear Solid tiene un solo protagonista, Snake, pero no el que pensamos, sino el original, el primer Snake que aparecía en los años 60 y que luego ha sido nombrado en multitud de ocasiones. La fecha dada varía el juego de manera radical, puesto que la mecánica del juego cambia den muchos aspectos, como veremos más tarde. El argumento principal del juego nos lleva al pasado, cuando se crea el primer Metal Gear. En el veremos una serie de cosas realmente curiosas. Aquí nos encontramos con un soldado mucho más cínico y menos preocupado por las consecuencias. Es la primera misión de infiltración del gobierno de los Estados Unidos y también la primera misión de la unidad FOX. Al volver al pasado de nuestro protagonista también volvemos al pasado de otros protagonistas, entre ellos Ocelot, el enemigo común en todos los juegos y que en esta ocasión nos ofrece una versión muy inexperta de sí mismo.
Este argumento, además, ofrece muchas variaciones y muchas sorpresas, algo habitual en Kojima, pero sobre todo, ofrece una visión mucho más cinematográfica del juego. Pese a que en un videojuego la prioridad debe ser la jugabilidad, Kojima aprovecha este nuevo MGS para ofrecer algo mucho más espectacular y conseguir que la historia sea tan asombrosa como el resto del juego.
Esta evolución en la forma de narrarnos la historia también está en el juego que nos ofrece una gran cantidad de cambios en la jugabilidad llegando a convertir a MGS a otro género por los pelos. Pero como siempre, el espionaje es lo mismo. Un concepto en constante evolución En las dos primeras entregas de Metal Gear Solid y en las múltiples existentes en otras plataformas y llamadas de otra forma siempre nos hemos encontrado con algo común: Snake sólo era capaz de combatir efectivamente con armas. Siendo un espía era algo increíble que no fuese capaz de luchar con sus manos o con armas blancas, algo que se soluciona en parte con este juego.
No es el cambio más evidente, pero sí uno de los que tiene una directa repercusión sobre la jugabilidad. Porque otro de los cambios, es que el silenciador se degrada con cada disparo, lo que hace que el juego se vuelva tremendamente complejo y, sobre todo, que sea posible más de una solución para llegar a otro punto.
Además, existe un modo diferente que nos permite combinar pistola y cuchillo y, realizar de esa forma, combinaciones de todo tipo que necesitaremos en todo momento para acabar con los diferentes soldados que nos salgan al paso. También hay que reconocer que la IA de los enemigos es mucho más avanzada. Hay que pensar que antes no oían nuestra arma casi nunca, mientras que ahora tendremos que mirar si hay más de un enemigo, incluso detrás de una puerta, puesto que oirán hasta el más pequeño de los ruidos si se encuentran cerca, con lo que en muchas ocasiones el juego no nos dejará más remedio que intentar acabar con los enemigos de la manera más silenciosa posible.
El otro cambio en este combate es la misma época. Al ser en los 60, tenemos que olvidar por completo los avances de otros juegos y aquí nos encontramos sin radar y con un sistema de comunicaciones obsoleto. Este es uno de los aspectos que más incrementa la dificultad el juego. Aquellos que jugaseis otros MGS sin radar tendréis menos complicaciones, sin embargo, la inmensa mayoría de gente descubrirá lo que puede cambiar MGS sin una herramienta como el radar.
Respira al aire libre Aparte del combate cuerpo a cuerpo hay otro concepto completamente nuevo dentro de Metal Gear Solid 3. En otros juegos de la serie había una posibilidad de que Snake acabase sangrando y para evitar ir perdiendo vida había que ponerse un simple vendaje, lo que hacía que de vez en cuando tuviésemos emoción. Este sistema era bastante rudimentario y máxime si tenemos en cuenta el que se ha utilizado para esta tercera entrega.
Aquí podremos tener heridas que no nos dejen andar o incluso algunos que nos hagan perder el conocimiento y más adelante morir, todo para ofrecer a los usuarios una forma completamente diferente de entender las heridas. De hecho, cada vez que intentemos curarnos, necesitaremos de una serie de herramientas que harán que el juego se ponga en una fase espacial en donde veremos esas herramientas mientras nos curamos cada una de las heridas del juego.
Este sistema es, cuando menos curioso, aunque irreal. Nos explicamos. Es normal que nos curemos un rasguño o un arañazo, pero no tanto que nos curemos balazos o un hueso roto y que justo después, sigamos como si de nada de esto hubiese pasado. Puede resultar un poco extraño, aunque como toque original, MGS consigue su objetivo.
Pero si hay algo que cambia en MGS es el entorno. Hasta ahora en casi todos los juegos de Metal Gear Solid, el entorno eran espacios más o menos cerrados, sin embargo en el caso de la tercera entrega nos encontramos en la selva. Ocultarse es mucho más complejo que en ocasiones anteriores y tendremos que usar la naturaleza para conseguirlo y, también, el camuflaje. Al igual que con el tema de las heridas, el Camuflaje hace que surjan dudas. ¿Es posible cambiarse en mitad de la selva en 2 segundos? ¿Te lavas la cara y te pones uno nuevo? Vale, son preguntas que en MGS se obvian, pero que hacen que el juego llame la atención. Aún así, el camuflaje en MGS es otro punto original que tendremos que aprovechar al máximo cuando nos enfrentemos con múltiples enemigos.
Esto último nos ha llamado la atención, porque pronto descubriremos que al contrario que en otros MGS, es aquí donde tenemos más acción. Necesitaremos nuevamente de todo nuestro saber hacer para conseguir sobrevivir a ataques. Afortunadamente, en esta ocasión podremos disfrutar de armas mucho más potentes y estos combates serán en ocasiones esenciales para conseguir nuestro objetivo.
Gráficos y sonido El motor gráfico empleado para este Metal Gear Solid 3: Snake Eater es prácticamente el mismo que en la segunda parte, aunque evidentemente se ha ajustado para ofrecer nuevos efectos visuales y, por supuesto, nuevas opciones en los entornos, ya que estos son mucho más amplios que en el anterior juego. El resultado es espectacular, hasta el punto de ofrecer a los usuarios un juego de tremenda calidad que además es realista sobre todo en algunos entornos selváticos. Por supuesto, y como hemos venido diciendo a lo largo del artículo, los entornos han sufrido grandes mejoras gráficas, pero no es lo único que ha sufrido enormes mejoras. Las armas son modelos reales de pistolas, fusiles, granadas, etc., que están localizadas en los años 60, con lo que en el caso de este juego, Konami ha hecho una mayor labor de investigación que en juegos anteriores de la saga ya que estaban ambientados siempre en un futuro cercano.
Por otro lado, tanto los modelos gráficos como su animación han sido desarrollados en mayor medida, sobre todo para que el usuario sienta que realmente está en un juego de espías y que no son simples modelos andando por medio de la selva.
Finalmente el sonido vuelve a ser una parte importante del juego, tanto por los efectos como por la música, está última vuelve ser compuesta por el mismo artista de la segunda entrega dando al juego una dimensión cinematográfica. El juego no está doblado al castellano, pero no hay faltas en los subtítulos, una clara evolución con respecto al segundo juego. Nuestra opinión Cuando salió el segundo juego de Metal Gear hablamos del mejor juego de espionaje. No estaba Splinter Cell, desde luego. Ahora nos encontramos el mejor juego de la saga Metal Gear que introduce muchos cambios a la saga y que en algunos casos llaman tremendamente la atención del jugador. Kojima sigue ofreciendo una particular visión del videojuego y MGS3 es un perfecto exponente de esto. Lo que no quita que nos encontremos no sólo, y repetimos, con el mejor MGS3 sino también con un gran juego para PS2
Lo mejor Snake, la historia, el nuevo concepto
Lo peor Dificultad incrementada. Algunos elementos son originales pero algo sorprendentes.
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