Porque, en realidad, la historia de Legacy of Kain es el intento desesperado de un personaje de escapar a su destino, hablamos por supuesto de Kain. Sin embargo, la rueda del destino siempre utiliza sus propias herramientas para intentar acabar con aquel que se revela, en este caso Kain.
A través de cuatro juegos (este es el quinto) hemos visto la historia de aquel que se revelo: Kain, y de aquel que ha sido usado como instrumento, al menos hasta Defiance, Raziel. Sin embargo, Crystal Dynamics los ha juntado en un juego para que desafien junto a aquello escrito por el destino.
Dos en contra del destino Tras todos los acontecimientos ocurridos hasta ahora en los juegos de la serie Legacy of Kain, ha llegado la hora de que aquellos que han luchado el uno contra el otro en un cruel juego organizado por aquellos que buscan que sigan su destino, se unan para hacer frente a sus enemigos comunes, algo que no será nada fácil. Por un lado lado está Raziel que tiene que hacer todo lo posible por escapar de aquel que le ha sometido a ser un vampiro de almas y a luchar en contra de su propia naturaleza. Raziel ha despertado de su sueño de venganza y es hora de acabar con ese macabro plan trazado para acabar con toda esperanza. Por otro lado está nuestro amigo Kain, un ser que sigue maquinando en contra del destino, aunque este conozca de antemano todos sus pasos. Sin embargo, ahora que Raziel ha despertado de su venganza, puede que tengan alguna oportunidad.
Estos son los pensamientos de ambos personajes que tendrán, primero, que escapar de sus destinos para unirse y acabar, o no, con aquello que les ha atenazado durante siglos. El destino puede desafiarse y ellos lo van a intentar sobre todas las maneras.
El hecho es que por más que el argumento pueda parecer atractivo, el nuevo juego de Crystal Dynamics nos ha decepcionado de una manera espectacular. Si la anterior entrega, donde el protagonista absoluto nos dejó sorprendidos, sobre todo, tras la calidad de Soul Reaver 2, este Legacy of Kain nos dejado atónitos por muy diversos motivos. Dos historias, un juego Al juntar dos personajes tan peculiares como son Raziel y Kain, y visto lo que hay en anteriores juegos de la saga, lo primero que piensas es el hecho de que estos personajes ofrecen a los usuarios diferencias palpables entre ellos. Sin embargo este es el primer error.
El juego, inicialmente se organiza mediante capítulos separados en donde tendremos que conseguir determinados objetivos. Tanto en el caso de Raziel (lo cual es más sorprendente) como en el de Kain, estos objetivos son realmente simples. Olvidaros de aquellos increíbles puzzles que poblaban ambos Soul Reaver y que hacían que los jugadores se escurriesen completamente la cabeza. Aquí se limitan, básicamente, a conseguir una llave, abrir una puerta etc.
El problema es que claro si haces esto, tienes que tener claro que has de dar otro aliciente a los usuarios, algo así como Devil May Cry, un juego en donde los puzzles eran muy sencillos, pero los combates no tanto. Pues bien, en el caso de este Defiance, el sistema de combate tampoco ha mejorado con respecto a la anterior entrega, con lo que, en cierta manera, el juego sigue ofreciendo diversos problemas que, a priori, lo que nos parece es sorprendente, sobre todo en unos tiempos como estos. Por otro lado y ya centrándonos en los personajes, uno de los encantos de la serie, era el hecho de que ambos eran completamente diferentes en sus poderes. Mientras Kain era un “simple” vampiro, en el caso de Raziel, su condición de no muerte le confería unos poderes realmente extraordinarios, aunque las situaciones en las que andaba metido no eran menores.
Sin embargo, en el caso del juego que nos ocupa el resultado es sorprendentemente idéntico. Nos explicamos. Si llevamos a Raziel o si llevamos a Kain, los poderes son idénticos, con lo cual la única diferencia real entre unos y otros es, simplemente, el hecho de que uno empieza en el reino de los muertos y el otro en el de los vivos. Una pena, porque una diferencia en estos poderes podía haber hecho que el juego fuera realmente único.
Control y decorados Estaréis pensando, seguramente que el juego haya cambiado tanto y la verdad es que ahí no acaba la cosa. La habitual cámara tras el personaje que nos encontrábamos en todos los juegos de la serie, en este caso ha sido cambiada por una cámara al más puro estilo Devil May Cry o Resident Evil. Hasta aquí podríamos hablar de una visión más cinemática del juego. El único problema es que no hay mapa y en todos los juegos de Capcom esto existe para no desorientarse. Si además, añadimos que el juego nos ofrece decorados muy parecidos, gran parte del juego la pasaremos orientándonos, sea cual sea el personajje que controlemos en el título y, por lo tanto, llegando en determinados momentos al absoluto hastío. Eso sí, hay que reconocerle a Crystal Dynamics su esfuerzo por que el control de ambos personajes sea preciso y, en este sentido el juego no puede sino ofrecer a los usuarios una calidad que es idéntica a anteriores trabajos de la serie y logrando, de esa forma que el juego sea totalmente jugable.
La mejora gráfica y de sonido Dónde, desde luego, Crystal Dynamics ha mejorado el juego es en el aspecto gráfico. Es sorprendente ver la enorme calidad que tiene este juego. Impresionante en todos los sentidos. Los modelos gráficos de los personajes principales y secundarios han sido elevados en cuanto a polígonos y el resultado es francamente impresionante, ofreciendo en todo momento, unos personajes mucho más creíbles que en anteriores entregas. Además la diferencia entre secuencias cinemáticas y el juego es prácticamente visible, con lo que eso dice mucho de la calidad del juego.
Por otro lado, aunque muchos de los decorados sean excesivamente iguales, hay que decir que estos tienen un detalle prácticamente foto realista que harán las delicias de los usuarios. Lo que sí merece la pena destacar es el sonido. Primero porque tanto melodías como efectos han sido creados con gran calidad, pero sobre todo por el hecho de que el juego ofrece un doblaje excepcional que, dentro del juego, es lo que nos parece más acertado.
Nuestra opinión No sabemos si es que con el hecho de que ahora se encarguen de Tomb Raider, los chicos de Crystal Dynamics quieran ir hacia atrás en sus planteamientos. Defiance no es un mal juego, eso es cierto, pero está muy lejos de sorprendernos como en su día hizo Soul Reaver 2. Una pena, porque este juego podría haberse convertido en oro puro, sin embargo, han conseguido que la serie de Kain, con las dos últimas entregas, caiga en la mediocridad.
Lo mejor Su calidad gráfica, el hecho de que por fin podemos ver juntos a Raziel y Kain y además controlarlos. Lo peor La serie Kain están en decadencia.
|